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Internacional El Espiritismo sigue estando de actualidad en nuestros d

Jornal de Espiritismo nº 17 · Maio 2006Página 196 min

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Internacional El Espiritismo sigue estando de actualidad en nuestros días La visión que nos ofrece el mundo en que vivimos puede llegar a ser tremendamente depresiva: las múltiples guerras hoy día todavía vigentes en todo el planeta; las torturas que se siguen aplicando a multitud de personas que por defender un color, bandera o ideales distintos, “merecen” ser castigados y torturados por regímenes absolutistas y alejados de todo concepto de fraternidad; dirigentes políticos totalmente alienados por el poder de lo efímero, llevan a miles de personas a la destrucción en nombre de la libertad, igualdad y fraterni- dad, palabras que han tergiversado con sus mentes enfermas; campos de refugiados donde se sigue aplicando la barbarie que caracterizaba a los conquistadores espa- ñoles, a las hordas de Genghis Khan y a tan- tos otros ejemplos de la historia de nuestra querida Tierra.

Podríamos seguir nombrando atrocidades que se siguen cometiendo en la actuali- dad como un burdo duplicado de otros tiempos, como son: los diez millones de soldados y veinte millones de civiles que murieron en la Primera Guerra Mundial; el doble de personas que sucumbieron en la Segunda Guerra Mundial; las víctimas de las dictaduras latinoamericanas; los genocidios chinos cometidos en el Tibet; las guerras de Corea, Vietman y Oriente Medio; las matan- zas de la antigua Yugoslavia y Ruanda y un largo etcétera; pero aún así seguiríamos mostrando tan solo un lado de la verdad.

La Organización Mundial de la Salud calcula que una de cada cinco mujeres sufrirá depresión, y uno de cada 10 hombres también. Que el 15% de los depresivos acaban suicidándose y el 40% lo intentan, al menos una vez. Que entre los jóvenes de 15 a 34 años de edad, el suicidio por depre- sión es la segunda causa de muerte entre la población,....Toda esta información nos sorprende, pero es pura estadística basada en datos reales y, nos guste o no, éste es nuestro mundo.

Pero, a pesar de las estadísticas y de que los medios de comunicación cotidianos como la televisión, la prensa escrita y la radio, nos bombardeen con informaciones devasta- doras y profundamente castigadoras para la esperanza, el ser humano sigue caminando hacia la evolución. Y es que la evolución es imparable. Estudios sobre la consciencia. Stanislav Grof, uno de los fundadores de la psicología transpersonal e investigador de la consciencia humana, dice en su libro La Psicología del futuro: “(...)

el autocono- cimiento profundo conduce al descu- brimiento vivencial de la reencarnación y la Ley del karma. Ello nos hace conscientes de la seriedad de las posibles repercusiones de nuestros comportamientos negativos, incluso de los que no se condenan social- mente” . En las obras de la Codificación Espiritista recopiladas por Allan Kardec en el siglo XIX y dictadas por los espíritus superiores, encontramos ésta misma premisa para salvaguardarnos de la decadencia del ser y su lenta destrucción.

Transcribimos parte del punto XVII. Llenando los vacíos del espacio, que se encuentra en Introducción al Estudio de la Doctrina Espírita de “El Libro de los Espíritus”: “(...) Dos partes comprende la Ciencia Espirita: una experimental, que trata de las manifestaciones en general; y la otra filosó- fica, que se ocupa de las manifestaciones inteligentes. (...) Si este libro solo tuviese como resultado mostrar el lado serio de la cuestión y provocar estudios en tal sentido, ya sería mucho (...)

Además confiamos en que obtendrá otro resultado: el de guiar a los hombres deseosos de instruirse, mostrándoles en esos estudios una meta grande y sublime: la del progreso individual y social, y señalándoles la senda que hay que seguir para alcanzar la meta.(...)”. Y ¿cual es esa senda que nos conduce al progreso individual y social? La del auto- conocimiento que, invariablemente, nos lleva a la autotransformación. Y es que “podemos abrazar plenamente la expresión del mundo material y disfrutar de todo lo que nos ofrece, la belleza de la Naturaleza, las relaciones humanas, hacer el amor, la familia, el arte, los deportes, las delicias culinarias e infinidades de cosas más.

No obstante, no importa lo que hagamos, la vida nos presentará obstáculos, desafíos, experiencias dolorosas y pérdidas” dice Stanislav Grof . La finalidad es progresar, zambullirnos en nuestro propio micromundo para proyec- tarnos en el macromundo de la Creación y sentir que todo es necesario: el bien y el mal, el Sol y la Luna, la luz y la oscuridad,... todo se complementa en perfecto equi- librio cuando somos conscientes de la totalidad.

No todo es maravilloso en nuestras vidas, ni es necesario que así sea porque somos seres en evolución, por tanto hemos de equivocarnos para aprender. Negar aquello que nos duele, que nos atormenta, que nos hiere, que nos lastima, es negarnos la posibilidad de aprender a curarnos. Y es que lo primero que diferencia al hom- bre de los demás seres vivos es el poder de expresarnos en cada nivel de experiencia como seres individuales e íntegros.

Ésta capacidad la encontramos en el Centro de Fuerza de la garganta ó cuarto centro de fuerza. Lo segundo que nos diferencia es la ca- pacidad de crear una vida creativa y sana desde la consciencia (Centro de Fuerza de la Frente o quinto centro de fuerza). Y por último, la tercera gran diferencia es la consciencia de la conexión con la fuente de la energía curativa o Dios. En definitiva, el hombre posee la capacidad de reconocer a un Dios superior como una presencia activa y sanadora en nuestras vidas, capaz de darnos la dimensión de pertenecer a un todo desde la propia individualidad.

Esta característica se encuentra en el séptimo Centro de Fuerza o llamado también de la corona o coronario. Fe razonada. Allan Kardec nos dice en Alianza de la ciencia con la religión en el Capítulo I del Evangelio según el Espiritismo: “Ciencia y religión no ha podido entenderse hasta la fecha porque, encarando cada una de ellas las cosas desde su exclusivo punto de vista, se rechazaban recíprocamente. Se necesitaba algo que colmara el vacío que las separaba, un lazo de unión que las acercara.

Y ese lazo de unión está en el conocimiento de las Leyes que rigen el Mundo Espiritual y sus relaciones con el mundo corpóreo (...)Una vez comprobadas mediante la experiencia de tales relacio- nes, una nueva luz se ha hecho. La fe se ha dirigido a la razón, ésta no ha encontrado nada ilógico en aquélla y el materialismo ha sido derrotado”. Muchos espiritistas entienden el Mundo Espiritual como el mundo de los espíritus desencarnados y, sus relaciones con el mundo corpóreo, todo lo que tiene que ver sesiones mediúmnicas y mediumnidad.

Pero hay una interpretación más profunda e igual de importante que no podemos olvidar, y es que todos nosotros somos espíritus sobre todas las cosas y necesita- mos entender como nos relacionamos con nuestro cuerpo y nuestro entorno social y familiar, o sea el mundo corpóreo. Ésta quizás es la parte más olvidada del Espi- ritismo y que más necesitamos porque “El hombre y la mujer necesitan de la fe bajo el influjo de la razón para conseguir la ar- monía íntima, para avanzar con seguridad, para promover el progreso propio, así como el de la Humanidad.

Ante tal imperativo les es impuesto el deber de pensar, de estudiar, de reflexionar, consiguiendo resistencias morales para enfrentar los momentos difíciles –enfermedades, soledad, de- sempleo, inquietudes, infortunios, - con el Espíritu tranquilo.” El Espiritismo como tal, lleva 149 años mostrándonos el camino del progreso, esa senda que tanto nos cuesta vislumbrar en- tre las tinieblas de las pasiones que todavía nos dominan.

Largo es el camino de la evolución pero no tiene pérdida. No estamos solos. Tardare- mos más o menos, nos entretendremos allí o aquí, pero estamos andando (andando se hace camino, y se hace camino al andar, como dijo el poeta Antonio Machado).