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Internacional Actualidad del Movimiento Espírita (2) Recordemos, por e

Jornal de Espiritismo nº 13 · Novembro 2005Página 197 min

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Internacional Actualidad del Movimiento Espírita (2) Recordemos, por ejemplo, cómo divulgaron en esta ciudad el Congreso Internacional de 1934 los espíritas que hoy trabajan desde el plano invisible intentando imprimir en nosotros su ímpetu y fortaleza que demostraron en aquellos tiempos difíciles. Las cartas que escribieron para divulgar el congreso sumaron mas de dos mil, las circulares repartidas en diferentes ocasiones entre las organizacio- nes espiritistas en inglés, francés o español, fueron mas de veinte mil, las hojas volanderas distribuidas por las calles de Barcelona y poblaciones limítrofes eran mas de 100 mil, los carteles anunciadores mas de 3 mil, las convocatorias del congreso en tres idiomas, 10 mil y los programas 5 mil.

A veces pensamos que como ya han ense- ñado algunos espíritus que los mayores enemigos del espiritismo no están fuera sino dentro de sus propias filas. Quizá consecuencia de obedecer a la triste inspiración de nuestros enemigos desen- carnados a través de ideas de todo tipo, a menudo ideas producto de la falta de conocimiento y fuera de los contenidos doctrinarios, tan sabiamente colocados y claros, en la codificación espírita.

Si hay un tema por antonomasia que ha creado polémica y disensiones, separacio- nes y enfrentamientos en España en los últi- mos años ese es el tema espiritismo religión si o no. Nosotros lo vamos a enfrentar aquí ya que no deja de ser un tema vigente en la actu- alidad del movimiento espírita en España. Esperamos y confiamos que nuestras palabras no puedan ser malinterpretadas ni sacadas de contexto. Estamos en la certeza que podrán aclarar a los asistentes nuestra visión del tema que no es otra que la reflejada en la revelación espírita a través de la obra de Allan Kardec.

En la búsqueda de unir criterios y aunar fuerzas en benefi- cio de la implantación de la verdad en las conciencias de la sociedad actual. Comencemos por ver algunas de las defini- ciones sobre lo que es el Espiritismo bajo la pluma del propio codificador. “El Espiritismo es la doctrina que viene a revelar a los hombres, a través de pruebas incontestables la existencia y la naturaleza de un mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal” Evangelio según el Espiritismo En el prólogo de ¿Qué es el Espiritismo?

, Allan Kardec define al Espiritismo como: “Una ciencia que trata de la naturaleza, ori- gen y destino de los espíritus, así como de sus relaciones con el mundo espiritual” Y también en este libro el codificador afirma: “El Espiritismo es al mismo tiempo ciencia experimental y doctrina filosófica. Como ciencia práctica, tiene su esencia en las relaciones que se pueden establecer con los espíritus. Como filosofía comprende todas las consecuencias morales resultado de esas relaciones” En Obras Póstumas también se aborda el tema por el maestro lionés: “El Espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista, y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido título de sacerdote o sumo sacerdote.

Estas calificaciones son pura invención de la crítica.” Vemos pues que para Allan Kardec, el Espir- itismo se reviste de tres aspectos distintos pero complementarios: - Ciencia Experimental, Doctrina Filosófica y las consecuencias morales surgidas de las dos anteriores. Cuando los Espíritus vinieron a revelar a los hombres las nuevas leyes de la naturaleza que hicieron del Espiritismo una doctrina, ellos dijeron: “He aquí los principios, cabe a vosotros elaborarlos y deducir las aplica- ciones” El Espiritismo no es sino una doctrina filosófica basada sobre hechos exactos y leyes naturales aún desconocidas, pero en esencia, esta doctrina, al modificar profun- damente las ideas, toca todas las cuestiones sociales, y por consecuencia las cuestiones religiosas.

Pero de la misma forma que el hecho de que gran parte de las filosofías traten temas de Dios y la inmortalidad, no hace de ellas nuevas religiones. O si no todas las filosofías serían religiones. El Espiritismo no posee dogmas, ni cultos, ni ritos, ni ceremonias, ni jerarquías; no pide, ni admite ninguna fe ciega, quiere que todo sea comprendido. Del libro qué es el Espiritismo: El Espirit- ismo, mejor observado después de que se ha vulgarizado, ilumina una multitud de cuestiones hasta hoy irresolubles o mal comprendidas.

Su verdadero carácter es, pues. el de una ciencia y no de una religión; y la prueba está en que cuenta entre sus adeptos hombres de todas las creencias, sin que por esto hayan renunciado a sus con- vicciones; católicos fervientes, que no dejan de practicar todos los deberes de su culto, cuando no son rechazados por la Iglesia, protestantes de todas sectas, israelitas, mu- sulmanes y hasta budistas y brahmanistas. Está basado, pues, en principios indepen- dientes de toda cuestión dogmática.

Sus consecuencias morales están implícita- mente en el Cristianismo, porque de todas las doctrinas el Cristianismo es la más digna y la más pura, y por esto, de todas las sectas religiosas del mundo, los cristianos son los más aptos para comprenderlo en toda su verdadera esencia. ¿Puede reprochársele por esto? Sin duda puede cada uno hacerse una religión de sus opiniones, interpretar a su gusto las religiones conocidas, pero de aquí a la constitución de una nueva Iglesia hay gran distancia.

Sacerdote. -¿No hace usted, sin embargo, las evocaciones según una fórmula reli- giosa? Allan Kardec. -Seguramente nos anima un sentimiento religioso en las evocaciones y en nuestras reuniones, pero no existe una fórmula sacramental; para los espíritus el pensamiento lo es todo, y nada la forma. Los llamamos en nombre de Dios porque creemos en Dios y sabemos que nada se cumple en este mundo sin su permiso, y porque si Dios no les permitiese venir no vendrían.

¿Qué prueba todo esto? Que no somos ateos, pero esto no implica de ningún modo que seamos religiosos. Y mas tarde en la Revista espírita de diciem- bre de 1868 dice Kardec: ¿Por qué entonces no declaramos que el Espiritismo es una religión? Porque no hay una palabra para expresar dos ideas diferentes, y que, en la opinión general, la palabra religión es inseparable de culto, despierta exclusivamente una idea que el Espiritismo no tiene.

Si el Espiritismo se dijese una religión, el público no vería ahí sino una nueva edición, una variante, si se quisiese, de los principios absolutos en materia de fe, una casta sacerdotal con su cortejo de jerarquías, de ceremonias de privilegios, no la separaría de las ideas del misticismo de los abusos contra los cuales tantas veces se levantó la opinión pública. No teniendo el Espiritismo ninguno de los caracteres de una religión en la acep- ción usual del vocablo, no podía ni debía adornarse con un título sobre cuyo valor inevitablemente se habría equivocado.

Es por esto por lo que simplemente se dice doctrina filosófica y moral. Entonces podemos afirmar con Kardec que el Espiritismo no es una religión. Escribió León Denis que hay una tendencia de parte de ciertos grupos de dar al Espirit- ismo un carácter sobre todo experimental, de ocuparse exclusivamente del estudio de los fenómenos, de obviar aquello que tiene un carácter filosófico, quedándose apenas en el terreno científico.

Descartando la creencia y afirmación de Dios como superfluas. Pensando con esto atraer a los hombres de la ciencia, a los positivistas, los libres pensadores, todos aquellos que ex- perimentan una aversión por el sentimiento religioso, por todo aquello que tenga una apariencia mística o doctrinal. Por otro lado, se quiere hacer del Espir- itismo una enseñanza filosófica y moral, basada sobre hechos, una enseñanza sus- ceptible de sustituir las viejas doctrinas, los sistemas anticuados y de dar satisfacción a las numerosas almas que procuran antes de todo consuelo para sus dolores, una simple filosofía, popular que amengüe las tristezas de la vida.

En nuestra forma de ver, la misión real del Espiritismo no es solamente de esclarecer las inteligencias por un conocimiento mas preciso y mas completo de las leyes físicas del mundo, ella procura sobre todo desarr- ollar la vida moral entre los hombres, la vida moral que el materialismo ha consumido. Vigorizar el carácter y fortalecer las concien- cias, tal es la tarea capital del Espiritismo. (es la 2 parte de 3 de una charla y se ha cortado por falta de espacio.

Continuará en el próximo número) Texto: Salvador Martín, Presidente do Con- selho Directivo da FEE – Federação Espírita Espanhola www.espiritismo.cc Vigorizar el carácter y fortalecer las conciencias, tal es la tarea capital del Espiritismo.