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Existiendo una gran bibliografía doctrinaria y mediúmnica sobre la obs

Jornal de Espiritismo nº 8 · 2005Página 199 min

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Existiendo una gran bibliografía doctrinaria y mediúmnica sobre la obsesión vamos a tratar de sintetizar aquellas partes que sino sabemos ya deberíamos de conocer sobre este mal generalizado en las sociedades y en las personas de todos los tiempos.

Preg. 459 del Libro de los Espíritus.- ;Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y acciones? -Bajo este aspecto su influencia es mayor de lo que creéis; porque a menudo son ellos quienes os dirigen. La obsesión es la influencia perniciosa de los malos espíritus sobre algunas personas con el fin de someterlas a su voluntad y dirigirlas, bien por el placer que experimentan causando dafio o bien por venganza del pasado.

Cuando los espíritus buenos o malos quieren influenciar a alguien positiva o negativamente envuelven el periespíritu de las personas, como si fuese una capa; entonces, compenetrándose los dos fluidos, los dos pensamientos y las dos voluntades se confunden, y el espíritu puede entonces servirse de ese cuerpo como el suyo propio, haciéndole obrar a su voluntad, hablando, escribiendo, etc. Si es perverso e inicuo, arrastra a la persona cual si la tuviera dentro de una red, paraliza su voluntad y aun su juício;...

en una palabra le magnetiza, le produce la catalepsia moral, y entonces el individuo se convierte en ciego instrumento de sus gustos. Tal es la causa de la obsesión, de la fascinación y de la subyugación, vulgarmente Ilamada posesión. Las obsesiones siempre existieron por el sencillo hecho de que siempre hubo espíritus. Aumentando el peligro cuando menos se conoce la causa de estas perturbaciones. El Espiritismo no ha traído los malos espíritus; ha descorrido el velo que los cubría y ha dado los medios de paralizar su acción.

Gracias a la mediumnidad es que se ha descubierto la presencia de estos enemigos ocultos. Habiendo malos que obsesan, y buenos que protegen, se plantea la cuestión de si los malos espíritus son más poderosos que los buenos. No es que el buen espíritu sea más débil, sino que el médium no es lo bastante fuerte para desasirse del yugo del malo. Con un espíritu es preciso luchar, no cuerpo a cuerpo, sino espíritu a espíritu, y en este caso, también vence el más fuerte; sólo ãue aquí la fuerza está en la autoridad que se puede tener sobre el espíritu, y esta autoridad está subordinada a la superioridad moral.

Esforzarse en ser bueno, ser mejor, si se es ya bueno, purificarse de las imperfecciones, en una palabra, elevarse moralmente lo mas posible: tal es el medio de adquirir el poder de mandar a los espíritus inferiores para separarlos. Entonces, ;por qué los espíritus protectores no les mandan retirar? Sin duda pueden hacerlo, y a veces lo verifican pero ermitiendo la lucha c%êjan también el mérito de a victoria, para adquirir más fuerza en el bien en esta especie de gimnasia moral dentro de la evolución y superación de nuestras pruebas.

Los malos espíritus se ríen de todo tipo de exorcismos, ceremonias, sortilegios, fórmulas, talismanes, palabras sacramentales o signos materiales algunos, toga o hábitos eclesiásticos; de la falsa creencia de que tendrían algún valor sobre ellos. Repetimos, la única autoridad que les vence es la superioridad moral. Antes de abrigar la pretensión de dominar a los malos espíritus, es preciso dominarse a sí mismo. De todos los medios de adquirir fuerza para conseguirlo, el más eficaz es la voluntad secundada por la oración; la oración de corazón se entiende, y no palabras en las cuales toma más parte la boca que el pensamiento.

Es esta elevación del pensamiento la que puede tener algún valor independientemente de las palabras. Es necesario rogar a nuestro ángel guardián los buenos espíritus que nos asistan en la lucha, pero no basta pedirles que aparten a los malos espíritus, es necesario acordarse de esta máxima: “Ayúdate, y el cielo te ayudará”, y pedirles, sobre todo, la fuerza que nos falta para vencer nuestras malas inclinaciones, que son para nosotros peores que los malos espíritus, pues estas inclinaciones son las que los atraen, como la corrupción atrae a las aves de rapiõa.

Rogar por el espíritu obsesor es devolverle bien por mal, y esto constituye ya una superioridad.

ellos los enfermos. Esfuerzos serios para mejorarse, oración sincera, paciencia para cansar a los obsesores, son los únicos medios de alejar a los malos espíritus. En aquellos casos en que la subyugación aumenta hasta el punto de paralizar la voluntad del obsesado, es cuando se hace necesaria la intervención de un tercero, sea por la oración sea por la acción magnética y siempre por la superioridad moral. Y que lo que una persona no puede hacer sola, muchas personas unidas de intención en una oración, elevación colectiva y reiterada lo pueden y casi siempre, porque la potencia de acción aumenta con el número.

No olvidemos que la obsesión sea del tipo que fuere tiene como fin nuestro mejoramiento moral, (y por esto es permitido), es una prueba en nuestro ascenso evolutivo. La obsesión no es una invención de los espíritas sino un punto importante dentro de la revelación de los espíritus, Ilevada a cabo a través de infinidad de médiums y grupos espíritas, en distintos lugares, desconocidos unos de otros y compilada por Allan Kardec.

Es un hecho que en los centros espíritas son numerosas las curaciones de estos enfermos del alma, sin magnetización, sin medicamento alguno, y a menudo sin la presencia del paciente, a través de la mera moralización del espíritu obsesor. La inmensa superioridad de Cristo le otorgaba una autoridad absoluta sobre los espíritus inmundos, también llamados en ese entonces demonios, bastándole ordenarles que se retirasen para que se vieran forzados a hacerlo.

Es de notar en este caso que transcribiremos a continuación que no utilizaba vestimenta u objeto especial alguno, que no utilizaba fórmulas ni sortilegios. “....Pero había en la sinagoga un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: jAh! i Qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ;Has venido para destruirnos? Se quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: iCállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ;Qué es esto? ;Qué nueva doctrina es ésta, que con autoridad manda a aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” San Marcos, 1:21 a 27 Este es apenas uno de los casos recogidos en el nuevo testamento relativos a este tipo de desobsesiones que junto con las curaciones son de los actos mas numerosos producidos por Jesús. Las obsesiones son muy frecuentes y presentan aspectos muy variados, fácilmente reconocibles si se ha estudiado a fondo el Espiritismo.

A menudo producen consecuencias nefastas para la salud, agravando o determinando afecciones orgánicas. En el futuro se las considerará sin duda una de las causas patológicas que, por su naturaleza especial, requieren medios curativos especiales. Al dar a conocer la causa del mal, el Espiritismo abre una nueva vía en el arte de curar y suministra a la ciencia un método para triunfar, allí donde fracasa por desconocer la causa primera del mal.

Vamos a entrar ahora más particularmente en resentar algunos consejos prácticos dirigidos Faqucllos interesados pueden solicitar fotocopia de mas amplias explicaciones al respecto, dirigiéndose a esta revista) a los centros espíritas ue pretendan Ilevar a cabo este tipo de asistencia raterna. Primero concienciación de los trabajadores: a) Evaluación: encuadrar la problemática, a través de los relatos del paciente, familiares y si las hubiese de las comunicaciones recibidas en el grupo referidas al caso, dentro de casos anímicos, serían problemas nerviosos, mentales, perturbaciones que atraerían si acaso a espíritus que sintonizasen, sin vínculos con enemistades del pasado, de pura obsesión, reconociendo la tenacidad del asedio de auténticos enemigos generando desordenes físicosíquicas, o casos mixtos de obsesión y enfermedad ísica y /o psíquica, siendo estos los más difíciles de ser erradicados, ya que se confunden es esta enfermedad conjunta de cuerpo y alma con raíces Kármicas.

b) En las obsesiones prolongados, aunque parezca terminado y solucionado, o alejado el problema, espíritu, el tratamiento habrá de continuar. El vicio mental generado por la larga convivencia entre huésped y posadero produce ideoplastias perniciosas con que ambos se consuelan mutuamente.

continuaría generando imágenes mentales deletéreas y enfermizas. Y de aquí surge la necesidad de borrar esas condiciones a través de la educación mental, siendo muy útiles los estímulos de la lectura edificante, hábito de la oración y reflexión, frecuentar ambientes sanos y dirigir su energía física y mental a labores caritativas. c) Evitar alimentar al paciente en sus lamentaciones ÍI fijaciones, pero esclareciendo la problemática a a luz de la Doctrina Espírita.

d) Jamás garantizar la recuperación del obsesado o sefialar plazo para su restablecimiento. e) Jamás diagnosticar o sugerir medicaciones, así como nunca aconsejar la suspensión de cualquier remedio recetado por profesionales de la salud. £) No diagnosticar, sin una observación seria y un criterioso examen, que la problemática tiene relación con mediumnidad a desenvolver. Si ocurriese una manifestación espontánea, abstenerse de dar conocimiento al obsesado, pero recoger todas las informaciones y grabaciones, para estudiar en grupo lo que podría ser o no revelado, si fuera el caso.

h) Dirigir al enfermo a las reuniones del centro espírita destinadas a este tipo de tratamientos, si las tuviese.

El periespíritu del obsesado se impregna de fluidos perniciosos por la actuación del verggo ?l por las vibraciones e ideoplastias elaboradas por [a propia víctima debida a su lamentable faja mental. Los efectos principales del pase son:

. Eliminación de fluidos deletéreos. . Revitalización orgánica y reactivación de las defensas.

. Desligamiento de las influencias perniciosas de entidades.

. Efectos balsámicos, calmantes, revigorizantes, estimulantes, etc.

. Inducción de una influencia moral.

Es un eficiente recurso terapéutico de la obsesión. La lectura noble cambia el paisaje mental de la víctima, destruyendo ideoplastias nocivas, elaborando nuevas, modificando el padrón vibratorio del lector, abriendo brechas para abrigar energías bienhechoras.

Al tiempo que tiene el efecto de adoctrinar a la entidad, aspirando de forma indirecta al contenido de la lectura. El estudio detenido de la doctrina espírita, instruye a la criatura con lecciones nobles, concienciándola de la razón de ser, del destino y del dolor. Las reuniones de estudio contribuirán también en este aprendizaje. (Está claro que la entidad obsesora procurará crear problemas de todo tipo, interfiriendo en el momento de la lectura con obstáculos de todo tipo. Esfuerzo y voluntad, oración, familiares

e influencia del medio en el que el obsesado se desenvuelve, son también factores muy importantes a tener en cuenta al emprender este tipo de tratamiento.

Si bien no entraremos en el trabajo asistencial a través de la reunión mediúmnica lo que requeriría explicaciones que sobrepasan este artículo apenas transcribiremos un texto del espíritu André Luiz, en la obra “Desobsesión”:

“NINGUNA institución puede, en rigor, desinteresarse por ese trabajo, imprescindible a la higiene, armonia, amparo y restauración de la mente humana (...).

Cada templo espírita DEBE Y PRECISA poseer su equipo de desobsesión, cuando no sea para socorrer a las víctimas de la desorientación espiritual (...) para DEFENSA Y CONSERVACION de sí misma”

Y apenas recordar que de nada sirve cualquier emprendimiento en la tarea asistencial, desobsesiva, mediúmnica, etc, si no existe el compromiso en el bien, la transformación íntima y un estudio profundo individual y en grupo, imprescindible en este tipo de tareas tan delicadas.

Por Salvador Martín, presidente do Conselho Directivo da FEEFederação Espírita Espanhola www.espiritismo.cc

De Allan Kardec: Libro de los espíritus, Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, La Génesis, Obras Póstumas, Revista Espírita..

Y diversas obras mediúmnicas con la autoría espiritual de André Luiz y Manuel Filomeno de Miranda, destacando en los Dominios dela Mediumnidad, Misioneros de la Luz, Acción y Reacción, Paneles dela Obsesión, Instrucciones Psicofónicas y Evolución en dos Mundos.

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