por Allan Kardec
Jornal de Espiritismo nº 8 · 2005Página 234 min
Es un hecho que en los centros espíritas son numerosas las curaciones de estos enfermos del alma, sin magnetización, sin medicamento alguno, y a menudo sin la presencia del paciente, a través de la mera moralización del espíritu obsesor. La inmensa superioridad de Cristo le otorgaba una autoridad absoluta sobre los espíritus inmundos, también llamados en ese entonces demonios, bastándole ordenarles que se retirasen para que se vieran forzados a hacerlo.
Es de notar en este caso que transcribiremos a continuación que no utilizaba vestimenta u objeto especial alguno, que no utilizaba fórmulas ni sortilegios. “....Pero había en la sinagoga un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: jAh! é Qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ;Has venido para destruirnos? Se quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: jCállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.
Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ; Qué es esto? ;Qué nueva doctrina es ésta, que con autoridad manda a aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?” San Marcos, 1:21 a 27 Este es apenas uno de los casos recogidos en el nuevo testamento relativos a este tipo de desobsesiones que junto con las curaciones son de los actos mas numerosos producidos por Jesús. Las obsesiones son muy frecuentes y presentan aspectos muy variados, fácilmente reconocibles si se ha estudiado a fondo el Espiritismo.
A menudo producen consecuencias nefastas para la salud, agravando o determinando afecciones orgánicas. En el futuro se las considerará sin duda una de las causas patológicas que, por su naturaleza especial, requieren medios curativos especiales. AI dar a conocer la causa del mal, el Espiritismo abre una nueva vía en el arte de curar y suministra a la ciencia un método para triunfar, allí donde fracasa por desconocer la causa primera del mal.
Vamos a entrar ahora más particularmente en presentar algunos consejos prácticos dirigidos (aquellos interesados pueden solicitar fotocopia de mas amplias explicaciones al respecto, dirigiéndose a esta revista) a los centros espíritas ?ue pretendan llevar a cabo este tipo de asistencia raterna. Primero concienciación de los trabajadores: a) Evaluación: encuadrar la problemática, a través delos relatos del paciente, familiares y si las hubiese de las comunicaciones recibidas en el grupo referidas al caso, dentro de casos anímicos, serían problemas nerviosos, mentales, perturbaciones que atraerían si acaso a espíritus que sintonizasen, sin vínculos con enemistades del pasado, de pura obsesión, reconociendo la tenacidad del asedio de auténticos enemigos generando desordenes físicosíquicas, o casos mixtos de obsesión y enfermedad ísica y /o psíquica, siendo estos los más difíciles de ser erradicados, ya que se confunden es esta enfermedad conjunta de cuerpo y alma con raíces Kármicas.
b) En las obsesiones prolongados, aunque parezca terminado y solucionado, o alejado el problema, espíritu, el tratamiento habrá de continuar. El vicio mental generado por la larga convivencia entre huésped y posadero produce ideoplastias perniciosas con que ambos se consuelan mutuamente.
continuaría generando imágenes mentales deletéreas y enfermizas. Y de aquí surge la necesidad de borrar esas condiciones a través de la educación mental, siendo muy útiles los estímulos de la lectura edificante, hábito de la oración y reflexión, frecuentar ambientes sanos y dirigir su energía física y mental a labores caritativas. c) Evitar alimentar al paciente en sus lamentaciones fijaciones, pero esclareciendo la problemática a Í/a luz de la Doctrina Espírita.
d) Jamás garantizar la recuperación del obsesado o sefialar plazo para su restablecimiento. e) Jamás diagnosticar o sugerir medicaciones, así como nunca aconsejar la suspensión de cualquier remedio recetado por profesionales de la salud. £) No diagnosticar, sin una observación seria y un criterioso examen, que la problemática tiene relación con mediumnidad a desenvolver.
g) Si ocurriese una manifestación espontánea, abstenerse de dar conocimiento al obsesado, pero recoger todas las informaciones y grabaciones, para estudiar en grupo lo que podría ser o no revelado, si fuera el caso.
h) Dirigir al enfermo a las reuniones del centro espírita destinadas a este tipo de tratamientos, si las tuviese.
El periespíritu del obsesado se impregna de fluidos perniciosos por la actuación del verdugo y por las vibraciones e ideoplastias elaboradas por la propia víctima debida a su lamentable faja mental. Los efectos principales del pase son:
º Eliminación de fluidos deletéreos. º Revitalización orgánica y reactivación de las defensas.
. Desligamiento de las influencias perniciosas de entidades.
º Efectos balsámicos, calmantes, revigorizantes, estimulantes, etc.
. Inducción de una influencia moral.
Es un eficiente recurso terapéutico de la obsesión. La lectura noble cambia el paisaje mental de la víctima, destruyendo ideoplastias nocivas, elaborando nuevas, modificando el padrón vibratorio del lector, abriendo brechas para abrigar energiías bienhechoras.
Al tiempo que tiene el efecto de adoctrinar a la entidad, aspirando de forma indirecta al contenido de la lectura. El estudio detenido de la doctrina espírita, instruye a la criatura con lecciones nobles, concienciándola de la razón de ser, del destino y del dolor. Las reuniones de estudio contribuirán también en este aprendizaje. (Está claro que la entidad obsesora procurará crear problemas de todo tipo, interfiriendo en el momento de la lectura con obstáculos de todo tipo. Esfuerzo y voluntad, oración, familiares
e influencia del medio en el que el obsesado se desenvuelve, son también factores muy importantes a tener en cuenta al emprender este tipo de tratamiento.
Si bien no entraremos en el trabajo asistencial a travé
